sábado, 13 de febrero de 2016

inesperado...

Y todo fue como estar escalando una montaña, disfrutando el paisaje en cada paso y sonriéndole a la vida por cada hermoso instante, pero estando a punto de llegar a la cima fue como sentir que el piso se abría en dos, creando una ruptura brutal que absorbía hacia su interior todo lo que no pudiera encontrar estabilidad, todo temblaba, las lágrimas empezaron a nacer, su sonrisa ya no estaba mientras que aquella luz de esperanza se vio afectada por una nube negra que recorría a toda prisa, en ese instante la belleza se desvaneció, no se podía correr hacia la cima porque no había paso, solo quedaba bajar pero bajar significaba que todo lo alcanzado no tendría frutos, que todo ese esfuerzo no sirvió de nada, que ya todo terminó, sus piernas empezaron a temblar y su cuerpo cayó al piso el impacto físico no era tan doloroso como el que en su interior existía, pensó por un momento dejarse ir, que la tierra la arrastrara sin importar a donde la llevara igual todo ya estaba perdido su alma adolorida de pensamientos estaba delirando cuando entonces el rugido de la tierra en su espalda la volvió en sí, abrió bien los ojos y observo un árbol aquel que a pesar de tanto estruendo había logrado aún por sus raíces estar en pie, ya no tenía hojas y solo le quedaban unas cuantas ramas que poco a poco se debilitaban y empezaron a caer, me acerque poco a poco y lo abrace, me aferre a el como si mi corazón nunca hubiera dudado en seguir luchando, le entregue mi cuerpo a esas raíces confiando en que sería mi protección, mi fuerza y mi manera de volver a creer, sentí como mi alma luchaba pero mi cuerpo aun no quería responder, necesitaba sentir que no estaba sola, que tendría un pecho en cual acostarme cada noche en algún futuro no tan lejano, sentí en mis manos unos latidos que venían de aquel ser, tan espectacular, tan real, tan lleno de sueños y esperanzas que renacían mientras más fuerte lo abrazaba, mi corazón empezó a latir a mil, nacían nuevas lágrimas, lágrimas de esperanza de fe, de esas que las acompaña una sonrisa que te transmiten algo de amor que no sabes de donde nacieron pero que confías y te dejas llevar por ellas las dejas salir sin miedo, dejas que se lleven lo malo esperando que todo pase.

me levanté y supe que no tenía que seguir escalando y que mucho menos debía regresar, tal vez ese era mi lugar, no necesitaba más que estar a su lado y sentir su calor pero no solo dependía de mi sino de que él también estuviera dispuesto a quedarse junto a mi...


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